Siete maneras de evitar las interacciones medicamentosas, el efecto de la previsión

Juan Pablo Moreira Díaz
Médico Internista – Endocrinólogo
Jefe Unidad de Endocrinología Hospital Roosevelt

Como médicos internistas nos vemos con frecuencia en la necesidad de polimedicar a nuestros pacientes debido a sus contextos clínicos complejos y de múltiples afecciones.  Sin embargo, ¿cuántas veces nos tomamos el tiempo de reflexionar sobre las posibles interacciones que existen o podrían existir entre cada uno de los medicamentos que prescribimos?  Es más, reconozco que en alguna ocasión algún profesional farmacéutico me realizó observaciones sobre este asunto y probablemente no abordé la situación de la manera más correcta.  Es de humanos equivocarse, pero también reconocerlo y tomar acciones para no cometer de nuevo los mismos errores, sobre todo, porque nuestros “errores” pueden significar muertes.  Vagando en el internet me encontré con una publicación de la Escuela de Medicina de Harvard que aborda el tema (1) y a continuación les comparto lo que pude obtener como aprendizaje.

¿Por qué se dan las interacciones medicamentosas?

Los medicamentos se “combinan” en el organismo para producir una reacción, más bien, lo que puede suceder es que una medicina, una comida o un suplemento afecten el período de tiempo que el compuesto permanece en el cuerpo, al estimular o inhibir la producción de enzimas específicas en el intestino o el hígado, las cuales forman parte del sistema citocromo p450, mismo que juega un papel importante en el metabolismo de muchos medicamentos, afectando al paciente de las siguientes maneras:  interfiriendo con el metabolismo del otro medicamento, con su efecto o con la manera en la que el cuerpo reacciona al compuesto.  Ahora bien, ¿qué se puede hacer para reducir el problema, ante la imposibilidad de “memorizar” cada posible interacción?  Los siguientes pasos nos podrían ayudar:

  1. Conocer de forma clara y precisa la indicación para cada medicamento. Esto podría afectarnos cuando solo nombramos a los medicamentos por su nombre comercial, así que es recomendable que si no conocemos alguno, busquemos su compuesto activo.
  2. Conocer la manera precisa de indicar la toma de cada medicamento. Algunos medicamentos son mejores al ser tomados con alimentos y otros no.
  3. Recomendarle al paciente que solicite ayuda a un familiar o que se comunique con nosotros si tiene alguna duda con alguno de los medicamentos.  También puede ayudar mantener una lista actualizada de los medicamentos.
  4. Sospechar de los suplementos. Algunas de las interacciones medicamentosas mas serias involucran a los suplementos vitamínicos.  No solamente por la manera en la que pueden afectar el efecto de los medicamentos, sino también porque en muchas ocasiones el paciente no nos informa de que los está tomando.
  5. Inquirir sobre la ingesta de jugo de pomelo o toronja. Existen personas que realmente disfrutan de esta bebida, y aunque se requiere ingerir mas de un vaso para que pueda tener un efecto importante sobre algún medicamento, lo recomendable sería mantener su ingesta reducida al mínimo posible.
  6. Limitar la ingesta de alcohol. No solamente porque puede inducir un mayor nivel de somnolencia en pacientes tomando medicamentos con ese efecto, sino también porque puede irritar el esófago y el estómago, incrementando los efectos adversos de muchos otros.
  7. Elaborar la receta de la manera más explícita posible. A pesar de esto, en muchas ocasiones el paciente ni siquiera se toma la molestia de leerla, pero nuestro deber es reflejar en ella el “resumen” de nuestras recomendaciones.

Nada en esta vida es seguro ni se debe dar por sentado, pero adoptar una actitud preventiva siempre es la mejor manera de reducir los problemas.  Saludos a todos y hasta la próxima.  Bendiciones.

BIBLIOGRAFIA
 

  1. http://www.health.harvard.edu/staying-healthy/7-things-you-can-do-to-avoid-drug-interactions?utm_source=twitter&utm_medium=socialmedia&utm_campaign=062516kr&utm_content=pr