¿29 Septiembre y la Enfermedad Cardiovascular?

Dr. Gustavo Oliva
Jefe del Departamento Medicina Interna, HGE – IGSS
Docente de Postgrado de Medicina Interna, USAC – HGE – IGSS –

La Federación Mundial del Corazón con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la UNESCO, eligió el 29 de septiembre de 2000 como el primer Día Mundial del Corazón. Esto obedeció a una estrategia para poder tener la oportunidad de dar a conocer masivamente las enfermedades cardiovasculares, su prevención control y tratamiento.   A partir de esta fecha en todo el mundo se hacen esfuerzos unificados para exhortar a la población a que se concienticen que el momento es ahora; hacer cambios profundos en el ritmo de vida, alimentación saludable, abandono de prácticas de autodestrucción como el sedentarismo, el tabaquismo, reducir las tasas de obesidad a través  de la asignación de tiempo y recursos a las tareas de prevención del deterioro de la salud y la recuperación o control de aquellos eventos en prevención primaria o secundaria, con el lema “Elección de un corazón saludable, para todos en cualquier parte”.

Hoy participan más de 195 organizaciones que forman parte de la Federación Mundial del corazón, incluyendo a la Organización Panamericana de la Salud/OMS, siendo esta una jornada informativa y educativa para dar a conocer las enfermedades cardiovasculares, promoviendo de manera especial el cuidado del corazón para retardar su envejecimiento y mantenerlo por muchos años joven y fuerte.

Esta iniciativa calza dentro de las actividades de las Naciones Unidas y otras organizaciones como el Colegio Americano del Corazón y la Organización Mundial de la Salud y el capítulo para la reducción del tabaquismo, dentro de la estrategia global para la reducción de la pobreza en la agenda del desarrollo sostenido para el 2030, que contempla la reducción de un tercio de la mortalidad prematura debida a las enfermedades no contagiosas, incluyendo a las enfermedades cardiovasculares.

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) como el infarto del miocardio y el accidente cerebrovascular, han cobrado la vida de 17,3 millones de personas al año en el mundo. Muchas de estas muertes son prematuras ocurriendo antes de los 70 años de edad, lo cual termina con la vida laboral de muchas personas y también con su vida afectiva y/o familiar. Esto afecta a las personas en edad productiva generalmente, cuyo denominador común son las epidemias que se arrastran desde el siglo pasado, a decir, obesidad, diabetes, hipertensión arterial, dislipidemias, tabaquismo y mal manejo del estrés, entre otras, que derivan en consecuencias como la muerte súbita y las arritmias, está última como epidemia recientemente identificada.

Estos esfuerzos convergen para dictar las directrices para impactar positivamente en la reducción de la mortalidad temprana ocasionada por las ECV y sus secuelas, estimulando la rehabilitación oportuna para reducir los daños residuales, como la incapacidad laboral y la reducción de la época productiva de las personas, a través de actividades sencillas con un profundo impacto en la reducción del riesgo, a decir:

  • “Comer sano”: más frutas, verduras, cereales, legumbres y pescado, menos grasas animales y sal.
  • “Hacer ejercicio”: caminar media hora diaria o subir escaleras durante 7 minutos puede ser suficiente.
  • “No fumar”: da un respiro a su salud.
  • “Vigilar la salud”: control de la presión arterial, el colesterol y la glucosa sérica.
  • “Tomarse su tiempo”: no olvidar el cuidado personal y la relajación.

Se intenta que el grueso de la población conozca los métodos para reducir al mínimo los factores de riesgo, con estrategias simples como mantener el peso corporal controlado y hacer ejercicio regularmente.

Por su parte la Asociación Americana del Corazón (AHA por sus siglas en inglés) indica que en el “World Health Report 2002”, se identifican 6 factores de riesgo relevantes para los países en vías de desarrollo:  Hipertensión arterial, colesterol sanguíneo elevado, tabaquismo, alcoholismo, deficiente ingesta de frutas y vegetales y la obesidad.  La magnitud de los beneficios derivados de reducir estos riesgos, hace la intervención costo-efectiva.

A pesar de la evidencia presentada las enfermedades cardiovasculares no son caracterizadas en la agenda de salud de los países en vías de desarrollo, como es el caso de Guatemala asociado a que las organizaciones internacionales continúan focalizándose en las enfermedades de tipo contagioso.  Este hecho pone de relieve la necesidad de ampliar el enfoque de salud en nuestros a través de la incorporación de las medidas de prevención y control de enfermedades no transmisibles, con énfasis en las enfermedades del corazón priorizando las enfermedades cerebrovasculares, entre otras.

En este contexto, el Día Mundial del Corazón debe ser visto como una oportunidad ideal para aumentar los esfuerzos a nivel del país, dentro de una iniciativa dirigida a nivel mundial, involucrando de una forma efectiva a los medios de comunicación, al público, a los políticos y a los profesionales de la salud en la difusión de información y su sensibilización.

En Guatemala se tiene conocimiento de iniciativas aisladas de organizaciones gubernamentales y privadas que se orientarán a la promoción de la salud cardiovascular; si bien estas iniciativas son importantes, el problema es de tal magnitud que demanda la intervención al más alto de las autoridades de salud para que se agende este tipo de iniciativas con visión de nación para que en el futuro las enfermedades cardiovasculares tengan prioridad en la agenda de salud, y evitar, en la medida de lo posible los gastos que se generan en prevención secundaria en diagnóstico y tratamiento.

En la contraparte está el paciente, quien debería dar seguimiento a las indicaciones que dicta su médico evitando complicaciones y mayoritariamente el impacto negativo sobre la economía individual y colectiva.

Es opinión personal considerar que los médicos debemos emprender iniciativas de prevención cardiovascular claras y contundentes a la población general y desde los consultorios o la cama de los pacientes, a efecto de evitar daños colaterales mayores, sacando de la ecuación la participación médica al final en el proceso de prevención secundaria y terciaria, prescribiendo a diestra y siniestra, “las ansiadas las pastillas” que tanto atesora el paciente.

Bibliografía

ACC News Story. (28 de Septiembre de 2015). American College of Cadiology. Obtenido de American College of Cadiology: http://www.acc.org/latest-in-cardiology/articles/2015/08/06/12/40/un-2030-agenda-for-sustainable-development-targets-ncds?wt.mc_id=blog&_ga=1.1400625.1816612365.1474343374

Antoni Bayés de Luna. (2 de September de 2003). http://circ.ahajournals.org/. Obtenido de: http://circ.ahajournals.org/content/108/9/1038

Cardiología, S. I. (6 de Junio de 2014). SIAC. Obtenido de http://www.siacardio.com/editoriales/29-de-septiembre-dia-mundial-del-corazon/

OPS – OMS. (29 de Septiembre de 2014). OPS – OMS. Obtenido de http://www.paho.org/gut/index.php?option=com_content&view=article&id=724&Itemid=221

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