Ser médico es ser maestro….. A propósito del día del Maestro

Dra. Johana Melendez
Medico Internista – Infectologa

Aranda_Visita_Medica

Mis padres se ganaron la vida siendo maestros.  Cuando decidí seguir la carrera de medicina, le dije a mi mamá que para acortar tiempo iba a realizar estudios de Bachillerato… me miró un tanto desilusionada y musitó:   “Deberías seguir Magisterio”, a lo que yo contesté rápidamente:  “A mí no me gusta enseñar”, cerrando la conversación y siguiendo mi sueño de ser médico.

Años más tarde, en el curso del desarrollo de mi especialidad, mi mentor me empujó a hacer docencia, y en verdad, hoy por hoy, es una de las actividades que más disfruto y más me apasionan.

Sin embargo, cuando observo la forma en que desarrollamos la medicina, me encuentro con una verdad a todas luces:   Todos los médicos somos maestros, o al menos, todos debiéramos serlo.  Según la definición de la Real Academia de la Lengua Española, maestro es una persona que enseña una ciencia, arte u oficio.  Si vemos el diario vivir de un hospital, observamos a todos los médicos ejerciendo su labor de maestros también.

Recordaremos nuestros primeros años de facultad, la gran mayoría de nuestros catedráticos son médicos, y muchos de ellos dan sus cátedras vestidos con bata blanca, como pregonando el futuro que nos espera de portar tan distinguida prenda.  Además, todos hemos vivido la experiencia que cuando las personas saben o conocen que estamos estudiando medicina, sean familiares, amigos, conocidos o aún desconocidos que nos encuentran vestidos de blanco, y que rápidamente empiezan a preguntarnos sobre tal o cual enfermedad….  ¿Será bueno tomar esta medicina?, ¿Deberé continuar haciendo tal actividad?, Mi cuñada me dijo que a ella le cura todos los males esta medicina, usted qué piensa?…. y desde allí empezamos, con nuestro escaso acerbo médico, a dar un arriesgado plan educacional.  Este será luego el pilar de toda nuestra práctica:   el explicar, el detallar y el permitir preguntar al paciente para poder afrontar conjuntamente su enfermedad.

Ya en nuestros primeros pininos en el hospital, cuando entramos por primera vez a ese hermoso lugar, con pasillos largos y un olor característico, nos encontramos con las famosas visitas hospitalarias.  Temblamos de miedo al ver a un jefe de servicio que empieza a preguntar a cada externo, sobre la patología de uno u otro paciente.  Vemos, experimentamos y admiramos como, después de cada pregunta inconclusa o no contestada por los estudiantes, el médico jefe da una explicación de la misma, enseñando, explicando, cuestionando y emitiendo juicios que ayudarán a la mejora del paciente.  Mis primeras visitas de externa fueron difíciles, tengo en mi mente a mi primer jefe de servicio, al que yo escuchaba absorta disertar sobre diversas patologías……  eso es ser un maestro, transmitir información valiosa, y hacerse partícipe de la formación de otro ser en el arte de la medicina.

Al ir avanzando en mi carrera, llegué finalmente a la residencia.  El pánico que nos embarga en la primera visita de residente es inmensa…. Tal vez más que la del externo que está llegando por primera vez al hospital……  el residente sabe que será el encargado de gran cantidad de pacientes, pero además, es el encargado de transmitir información sobre medicina a todo un grupo de estudiantes que le rodean……  externos, internos, electivos…., todos a la espera de lo que el residente tenga que decir, con un aire de admiración y respeto le observan al inicio de la visita ocho pares de ojos, a la expectativa de lo que vaya a decir……   el residente se ha convertido en un maestro, y ahora debe transmitir el arte de la medicina a los estudiantes….. ¡Hermoso y atemorizante al mismo tiempo!

Y los que se han decidido por continuar en área hospitalaria luego de la residencia, saben entonces lo que la docencia significa.  La viven en el día con día, la abrazan, la hacen parte de su diario vivir.   No pasa un día sin que se enseñe algo, se transmite el conocimiento a los estudiantes, a los residentes, al personal administrativo, de enfermería, a los familiares, a los pacientes, a las autoridades.   Los jefes de servicio de los hospitales continúan su labor de enseñanza “a la par del paciente”, enseñando a unir todas las materias que un día llevamos en las universidades.

No olvidemos que buscamos ser profesionales de excelencia, y que transmitimos educación no sólo al explicar una patología, no sólo al dar una charla, no sólo al discutir un caso.  Transmitimos educación con nuestros actos, con nuestra honradez, con nuestro ejemplo, con nuestro esfuerzo, con nuestro trato a los demás, y con nuestro desenvolvimiento general.   Transmitimos educación en cada paso.  Transmitimos educación al explicar un proceso, pero transmitimos educación también en la forma como ejerzo mi profesión.

Desde esa perspectiva, y desde la visión que, todos los médicos somos maestros, no por el hecho de dar una cátedra o devengar un sueldo en alguna universidad por impartir un curso, sino por el hecho de ser profesionales que transmiten su conocimiento, su arte y su ciencia al que está empezando, por el hecho de ser personas que estamos siendo vistos y escudriñados por los ojos de médicos jóvenes o estudiantes en formación, y que probablemente nos vean como un ejemplo;   desde esa perspectiva de maestros…. ¡Sigamos siendo dignos, de llamarnos además de médicos, maestros!

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