Síndrome del Paciente Recomendado

Dr. Emilio Villagrán Padilla, Médico Residente Medicina Interna IGSS.  Dr. Gustavo Oliva, Especialista en Medicina Interna, IGSS. 

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Hace unos años, antes de iniciarme en el ámbito de las ciencias médicas, recuerdo escuchar de mi padre, también médico de profesión, la expresión: “la mayoría de los pacientes recomendados por colegas o familiares, tienden a complicarse y no suele irles bien”. A  Estas palabras conforme avanzaba en mi carrera profesional fue más común escucharlas, y se convirtió en una realidad cuando inicie la residencia de Medicina Interna en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social.  Entrando en detalles, se describe en la literatura “Síndrome del Recomendado” como la experiencia común de personas que pretenden facilitar una atención no ya mejor, de acuerdo con el principio de justicia, sino que especial, más personalizada o con mayor dedicación del caso, de manera “incomprensible”, padecen complicaciones y sucesos inesperados.1

Este cuadro suele encontrarse en personas de mayor renombre o bien han sido recomendados por motivos de posición social, fama, parentesco familiar o cordialidad profesional. De tal manera los factores que favorecen la aparición de este síndrome inician desde la actitud del propio paciente, el empleo ineficiente de los recursos sanitarios, la ausencia de un registro adecuado de datos en la historia clínica y el cambio en la conducta habitual en la indicación y la interpretación de los estudios diagnósticos y en el tratamiento de estos enfermos.  Por lo tanto, el mejor modo de prevenir este “síndrome del recomendado” es mantener, también con estos pacientes, una actitud clínica basada en unos conocimientos sólidos y seguir la misma línea de conducta de igualdad y ética profesional que con los demás enfermos.

En el artículo original de Sanz et.al. (2002), definen que este síndrome se puede manifestar características de diversas maneras: 1

• La evolución de la enfermedad, del proceso diagnóstico o del problema que se trate suele ser más tórpida y con más complicaciones que las que cabría esperar en un paciente en condiciones similares.

• El paciente sufre iatrogenia derivada tanto de tratamientos médicos como quirúrgicos, superior a la que se presenta habitualmente en otros pacientes en las mismas circunstancias.

• Aparecen retrasos y olvidos en las citaciones para consultas y estudios complementarios, porque en más de una ocasión estos estudios se llevan a cabo en condiciones inadecuadas.

• Los registros clínicos de la evolución del paciente y los estudios complementarios que se le hayan podido realizar se extravían y/o son difíciles de localizar. Cuando se encuentran, suelen aportar información de mala calidad.

• Suelen acompañarse de estudios diagnósticos innecesarios con los consiguientes “falsos positivos”, así como también con omisión de estudios sencillos habituales que llevan a sobretratamiento o iatrogenia por parte del profesional.

Dentro de todo lo que podemos encontrar, el “síndrome del recomendado” es la consecuencia de muchas buenas intenciones que de manera involuntaria que se acompañan de una actuación poco acertada. Por desgracia, que los buenos deseos no siempre vengan acompañados de buenos resultados, esto se debe a que los medios que se emplean tal vez no sean los más adecuados. 2

En este contexto, el paciente adopta características especiales: 1

• Suele mostrar excesiva confianza en las aptitudes hacia el médico tratante y dudar de los efectos beneficos del tratamiento.

• Rechaza el hecho de verse incluido en la “rutina” de la práctica habitual.

• Prefiere confiar la atención a la persona de mayor prestigio y antigüedad, a la vez que desconfía de los profesionales más jóvenes.

• Por parte del profesional, suele omitirse información al paciente sobre su enfermedad, especialmente si el pronóstico es malo o incierto. Sin embargo, esta información se suele facilitar a la persona que recomienda o “avala” al paciente, que a su vez opina sobre la conveniencia de informar o no al paciente.

• Se observa un “efecto lupa”, que no es más que los sucesos que en otros enfermos se asumirían como “normales” (retrasos, olvidos, extravíos, problemas de comunicación) en este caso se vean agrandados y sean más severos y relevantes.

Esto mismo conlleva a que a estos pacientes se les vea fuera del lugar físico y del horario habitual (en los pasillos, en las guardias etc.), muchas veces sin la disponibilidad directa de dejar registrados los hallazgos de la exploración, estudios complementarios o las decisiones que se adoptan. En consecuencia nos encontramos con pérdida de calidad de la atención y de la información que puede llevar a omitir pasos importantes para la orientación diagnóstica y su tratamiento. Y frecuentemente se observa la participación por más de un profesional, involucrado en el caso, que presenta su opinión personal sobre la mejor manera con la deberíamos de tratar al paciente en cuestión, ellos intervienen, opinan, colaboran y en más de una ocasión dirigen el tratamiento, varios médicos de manera simultánea, unos por obligación, otros por motivo de relaciones familiares o de prestigio, algunos por solicitud del paciente o la familia y un buen número por el mero deseo de colaborar. Esto es algo que se expresa incluso en los refranes de sabiduría popular: “un médico cura, dos dudan, tres muerte segura”.3   Vemos incluso desglosar la patología del paciente en cada una de sus vertientes de manera que especialistas diferentes asumen el control de cada uno de estos problemas.  Con frecuencia no hay una comunicación adecuada, falta una persona de referencia y con ello una orientación común. Con lo que solemos encontrar múltiples líneas de actuación que son variadas e incluso contradictorias porque se marcan fuera de los protocolos habituales de tratamiento. 4

A manera de resolución, en los “recomendados” procuramos dar supuestamente la misma atención pero con más esmero. Esto se contrapone con el criterio de justicia en el trato con todos los pacientes. De hecho, el mejor modo de prevenir el “síndrome del recomendado” es intentar actuar de la misma manera con todos los enfermos. 5

Las complicaciones incomprensibles y sucesos inesperados no se deben atribuir siempre al azar y por consiguiente, es esencial analizar la actuación ante estos usuarios para conocer los posibles errores que se puedan estar cometiendo e intentar corregirlos. Hay numerosos factores de la práctica clínica diaria que facilitan la manifestación de este síndrome, sin considerar los causados por azar. 6

En mi opinión, es necesario tomar en cuenta todo el contexto al que se refiere el “Síndrome del Paciente Recomendado” y poder ir corrigiéndola poco a poco como un problema real, permitámonos como profesionales mantener nuestras conducta habituales hacia todos los pacientes, manteniendo el criterios de justicia e igualdad.

El paciente recomendado tiene mayores posibilidades de que las cosas vayan mal, por así decir, tienen mal pronóstico de manera general, y es inversamente proporcional, ya que cuanto mejor queremos quedar, peor resulta para el paciente. Puede que no sea una cuestión de mala suerte, sino por las razones claras que se exponen durante el presente artículo, y extiendo una invitación para poder realizar investigaciones con método científico sobre este tema en nuestra realidad nacional.

Bibliografía

A. Dr. Francisco Villagrán Muñoz, colegiado 1,144. Guatemala, Guatemala.

1. Sanz A, et.al., El Síndrome del Recomendado. Anales de Medicina Interna, Madrid (2002) 19: 8; pp 430-433

2. Hayward R, et.al., Estimating hospital deaths due to medical errors: preventability is in the eye of the reviewer. JAMA (2001); 286:415-20.

3. Martínez K, Refranero General Ideológico Español. Madrid (1993). Editorial Hernando, S.A.

4. Bonfill X, et.al., La medicina basada en la evidencia. Revista Española de Cardiología. Madrid (1997); 50: 819-25.

5. Vallvé , La buena práctica clínica y la caja de Pandora. La fiabilidad de los datos. Medicina Clínica, Barcelona (1997); 108: 65-7.

6. Juarez M, et.al., Puntos clave en el síndrome del paciente recomendado. Medicina Familiar Andales Vol. 16, Nº.1, mayo 2015
7. imagen tomada: http://www.hablandodehomeopatia.com/puede-dejar-de-ser-peligroso-ir-a-visitar-al-medico/

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