Ser médico es ser maestro….. A propósito del día del Maestro

Dra. Johana Melendez
Medico Internista – Infectologa

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Mis padres se ganaron la vida siendo maestros.  Cuando decidí seguir la carrera de medicina, le dije a mi mamá que para acortar tiempo iba a realizar estudios de Bachillerato… me miró un tanto desilusionada y musitó:   “Deberías seguir Magisterio”, a lo que yo contesté rápidamente:  “A mí no me gusta enseñar”, cerrando la conversación y siguiendo mi sueño de ser médico.

Años más tarde, en el curso del desarrollo de mi especialidad, mi mentor me empujó a hacer docencia, y en verdad, hoy por hoy, es una de las actividades que más disfruto y más me apasionan.

Sin embargo, cuando observo la forma en que desarrollamos la medicina, me encuentro con una verdad a todas luces:   Todos los médicos somos maestros, o al menos, todos debiéramos serlo.  Según la definición de la Real Academia de la Lengua Española, maestro es una persona que enseña una ciencia, arte u oficio.  Si vemos el diario vivir de un hospital, observamos a todos los médicos ejerciendo su labor de maestros también.

Recordaremos nuestros primeros años de facultad, la gran mayoría de nuestros catedráticos son médicos, y muchos de ellos dan sus cátedras vestidos con bata blanca, como pregonando el futuro que nos espera de portar tan distinguida prenda.  Además, todos hemos vivido la experiencia que cuando las personas saben o conocen que estamos estudiando medicina, sean familiares, amigos, conocidos o aún desconocidos que nos encuentran vestidos de blanco, y que rápidamente empiezan a preguntarnos sobre tal o cual enfermedad….  ¿Será bueno tomar esta medicina?, ¿Deberé continuar haciendo tal actividad?, Mi cuñada me dijo que a ella le cura todos los males esta medicina, usted qué piensa?…. y desde allí empezamos, con nuestro escaso acerbo médico, a dar un arriesgado plan educacional.  Este será luego el pilar de toda nuestra práctica:   el explicar, el detallar y el permitir preguntar al paciente para poder afrontar conjuntamente su enfermedad.

Ya en nuestros primeros pininos en el hospital, cuando entramos por primera vez a ese hermoso lugar, con pasillos largos y un olor característico, nos encontramos con las famosas visitas hospitalarias.  Temblamos de miedo al ver a un jefe de servicio que empieza a preguntar a cada externo, sobre la patología de uno u otro paciente.  Vemos, experimentamos y admiramos como, después de cada pregunta inconclusa o no contestada por los estudiantes, el médico jefe da una explicación de la misma, enseñando, explicando, cuestionando y emitiendo juicios que ayudarán a la mejora del paciente.  Mis primeras visitas de externa fueron difíciles, tengo en mi mente a mi primer jefe de servicio, al que yo escuchaba absorta disertar sobre diversas patologías……  eso es ser un maestro, transmitir información valiosa, y hacerse partícipe de la formación de otro ser en el arte de la medicina.

Al ir avanzando en mi carrera, llegué finalmente a la residencia.  El pánico que nos embarga en la primera visita de residente es inmensa…. Tal vez más que la del externo que está llegando por primera vez al hospital……  el residente sabe que será el encargado de gran cantidad de pacientes, pero además, es el encargado de transmitir información sobre medicina a todo un grupo de estudiantes que le rodean……  externos, internos, electivos…., todos a la espera de lo que el residente tenga que decir, con un aire de admiración y respeto le observan al inicio de la visita ocho pares de ojos, a la expectativa de lo que vaya a decir……   el residente se ha convertido en un maestro, y ahora debe transmitir el arte de la medicina a los estudiantes….. ¡Hermoso y atemorizante al mismo tiempo!

Y los que se han decidido por continuar en área hospitalaria luego de la residencia, saben entonces lo que la docencia significa.  La viven en el día con día, la abrazan, la hacen parte de su diario vivir.   No pasa un día sin que se enseñe algo, se transmite el conocimiento a los estudiantes, a los residentes, al personal administrativo, de enfermería, a los familiares, a los pacientes, a las autoridades.   Los jefes de servicio de los hospitales continúan su labor de enseñanza “a la par del paciente”, enseñando a unir todas las materias que un día llevamos en las universidades.

No olvidemos que buscamos ser profesionales de excelencia, y que transmitimos educación no sólo al explicar una patología, no sólo al dar una charla, no sólo al discutir un caso.  Transmitimos educación con nuestros actos, con nuestra honradez, con nuestro ejemplo, con nuestro esfuerzo, con nuestro trato a los demás, y con nuestro desenvolvimiento general.   Transmitimos educación en cada paso.  Transmitimos educación al explicar un proceso, pero transmitimos educación también en la forma como ejerzo mi profesión.

Desde esa perspectiva, y desde la visión que, todos los médicos somos maestros, no por el hecho de dar una cátedra o devengar un sueldo en alguna universidad por impartir un curso, sino por el hecho de ser profesionales que transmiten su conocimiento, su arte y su ciencia al que está empezando, por el hecho de ser personas que estamos siendo vistos y escudriñados por los ojos de médicos jóvenes o estudiantes en formación, y que probablemente nos vean como un ejemplo;   desde esa perspectiva de maestros…. ¡Sigamos siendo dignos, de llamarnos además de médicos, maestros!

Síndrome del Paciente Recomendado

Dr. Emilio Villagrán Padilla, Médico Residente Medicina Interna IGSS.  Dr. Gustavo Oliva, Especialista en Medicina Interna, IGSS. 

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Hace unos años, antes de iniciarme en el ámbito de las ciencias médicas, recuerdo escuchar de mi padre, también médico de profesión, la expresión: “la mayoría de los pacientes recomendados por colegas o familiares, tienden a complicarse y no suele irles bien”. A  Estas palabras conforme avanzaba en mi carrera profesional fue más común escucharlas, y se convirtió en una realidad cuando inicie la residencia de Medicina Interna en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social.  Entrando en detalles, se describe en la literatura “Síndrome del Recomendado” como la experiencia común de personas que pretenden facilitar una atención no ya mejor, de acuerdo con el principio de justicia, sino que especial, más personalizada o con mayor dedicación del caso, de manera “incomprensible”, padecen complicaciones y sucesos inesperados.1

Este cuadro suele encontrarse en personas de mayor renombre o bien han sido recomendados por motivos de posición social, fama, parentesco familiar o cordialidad profesional. De tal manera los factores que favorecen la aparición de este síndrome inician desde la actitud del propio paciente, el empleo ineficiente de los recursos sanitarios, la ausencia de un registro adecuado de datos en la historia clínica y el cambio en la conducta habitual en la indicación y la interpretación de los estudios diagnósticos y en el tratamiento de estos enfermos.  Por lo tanto, el mejor modo de prevenir este “síndrome del recomendado” es mantener, también con estos pacientes, una actitud clínica basada en unos conocimientos sólidos y seguir la misma línea de conducta de igualdad y ética profesional que con los demás enfermos.

En el artículo original de Sanz et.al. (2002), definen que este síndrome se puede manifestar características de diversas maneras: 1

• La evolución de la enfermedad, del proceso diagnóstico o del problema que se trate suele ser más tórpida y con más complicaciones que las que cabría esperar en un paciente en condiciones similares.

• El paciente sufre iatrogenia derivada tanto de tratamientos médicos como quirúrgicos, superior a la que se presenta habitualmente en otros pacientes en las mismas circunstancias.

• Aparecen retrasos y olvidos en las citaciones para consultas y estudios complementarios, porque en más de una ocasión estos estudios se llevan a cabo en condiciones inadecuadas.

• Los registros clínicos de la evolución del paciente y los estudios complementarios que se le hayan podido realizar se extravían y/o son difíciles de localizar. Cuando se encuentran, suelen aportar información de mala calidad.

• Suelen acompañarse de estudios diagnósticos innecesarios con los consiguientes “falsos positivos”, así como también con omisión de estudios sencillos habituales que llevan a sobretratamiento o iatrogenia por parte del profesional.

Dentro de todo lo que podemos encontrar, el “síndrome del recomendado” es la consecuencia de muchas buenas intenciones que de manera involuntaria que se acompañan de una actuación poco acertada. Por desgracia, que los buenos deseos no siempre vengan acompañados de buenos resultados, esto se debe a que los medios que se emplean tal vez no sean los más adecuados. 2

En este contexto, el paciente adopta características especiales: 1

• Suele mostrar excesiva confianza en las aptitudes hacia el médico tratante y dudar de los efectos beneficos del tratamiento.

• Rechaza el hecho de verse incluido en la “rutina” de la práctica habitual.

• Prefiere confiar la atención a la persona de mayor prestigio y antigüedad, a la vez que desconfía de los profesionales más jóvenes.

• Por parte del profesional, suele omitirse información al paciente sobre su enfermedad, especialmente si el pronóstico es malo o incierto. Sin embargo, esta información se suele facilitar a la persona que recomienda o “avala” al paciente, que a su vez opina sobre la conveniencia de informar o no al paciente.

• Se observa un “efecto lupa”, que no es más que los sucesos que en otros enfermos se asumirían como “normales” (retrasos, olvidos, extravíos, problemas de comunicación) en este caso se vean agrandados y sean más severos y relevantes.

Esto mismo conlleva a que a estos pacientes se les vea fuera del lugar físico y del horario habitual (en los pasillos, en las guardias etc.), muchas veces sin la disponibilidad directa de dejar registrados los hallazgos de la exploración, estudios complementarios o las decisiones que se adoptan. En consecuencia nos encontramos con pérdida de calidad de la atención y de la información que puede llevar a omitir pasos importantes para la orientación diagnóstica y su tratamiento. Y frecuentemente se observa la participación por más de un profesional, involucrado en el caso, que presenta su opinión personal sobre la mejor manera con la deberíamos de tratar al paciente en cuestión, ellos intervienen, opinan, colaboran y en más de una ocasión dirigen el tratamiento, varios médicos de manera simultánea, unos por obligación, otros por motivo de relaciones familiares o de prestigio, algunos por solicitud del paciente o la familia y un buen número por el mero deseo de colaborar. Esto es algo que se expresa incluso en los refranes de sabiduría popular: “un médico cura, dos dudan, tres muerte segura”.3   Vemos incluso desglosar la patología del paciente en cada una de sus vertientes de manera que especialistas diferentes asumen el control de cada uno de estos problemas.  Con frecuencia no hay una comunicación adecuada, falta una persona de referencia y con ello una orientación común. Con lo que solemos encontrar múltiples líneas de actuación que son variadas e incluso contradictorias porque se marcan fuera de los protocolos habituales de tratamiento. 4

A manera de resolución, en los “recomendados” procuramos dar supuestamente la misma atención pero con más esmero. Esto se contrapone con el criterio de justicia en el trato con todos los pacientes. De hecho, el mejor modo de prevenir el “síndrome del recomendado” es intentar actuar de la misma manera con todos los enfermos. 5

Las complicaciones incomprensibles y sucesos inesperados no se deben atribuir siempre al azar y por consiguiente, es esencial analizar la actuación ante estos usuarios para conocer los posibles errores que se puedan estar cometiendo e intentar corregirlos. Hay numerosos factores de la práctica clínica diaria que facilitan la manifestación de este síndrome, sin considerar los causados por azar. 6

En mi opinión, es necesario tomar en cuenta todo el contexto al que se refiere el “Síndrome del Paciente Recomendado” y poder ir corrigiéndola poco a poco como un problema real, permitámonos como profesionales mantener nuestras conducta habituales hacia todos los pacientes, manteniendo el criterios de justicia e igualdad.

El paciente recomendado tiene mayores posibilidades de que las cosas vayan mal, por así decir, tienen mal pronóstico de manera general, y es inversamente proporcional, ya que cuanto mejor queremos quedar, peor resulta para el paciente. Puede que no sea una cuestión de mala suerte, sino por las razones claras que se exponen durante el presente artículo, y extiendo una invitación para poder realizar investigaciones con método científico sobre este tema en nuestra realidad nacional.

Bibliografía

A. Dr. Francisco Villagrán Muñoz, colegiado 1,144. Guatemala, Guatemala.

1. Sanz A, et.al., El Síndrome del Recomendado. Anales de Medicina Interna, Madrid (2002) 19: 8; pp 430-433

2. Hayward R, et.al., Estimating hospital deaths due to medical errors: preventability is in the eye of the reviewer. JAMA (2001); 286:415-20.

3. Martínez K, Refranero General Ideológico Español. Madrid (1993). Editorial Hernando, S.A.

4. Bonfill X, et.al., La medicina basada en la evidencia. Revista Española de Cardiología. Madrid (1997); 50: 819-25.

5. Vallvé , La buena práctica clínica y la caja de Pandora. La fiabilidad de los datos. Medicina Clínica, Barcelona (1997); 108: 65-7.

6. Juarez M, et.al., Puntos clave en el síndrome del paciente recomendado. Medicina Familiar Andales Vol. 16, Nº.1, mayo 2015
7. imagen tomada: http://www.hablandodehomeopatia.com/puede-dejar-de-ser-peligroso-ir-a-visitar-al-medico/

Todos podemos ser Héroes y salvar muchas vidas

Dr. Daniel Rosales
Médico Internista – Hematólogo
Instituto Guatemalteco de Seguridad Social
Editor Asociado Revista Medicina Interna de Guatemala

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Desde la antigüedad, se ha planteado que la sangre tiene muchos propósitos y poderes especiales, que trae vida y que la pérdida de la misma conlleva a la muerte, no estando esto tan lejos de la realidad. La sangre es conocida como uno de los tejidos más importantes del cuerpo humano, teniendo en mente la importancia de la misma, se llevaron a cabo grandes experimentos por científicos, filósofos y médicos sobre la transfusión de sangre, es decir pasar sangre de una persona a otra persona que le haga falta. Es de ésta manera como nace la medicina transfusional y hoy en día la transfusión sanguínea es posible y bastante segura de realizar.

Las transfusiones sanguíneas o sustitución de sangre se aceptó a finales del siglo XIX, fue seguido por el descubrimiento y aplicación de los grupos sanguíneos por el doctor Karl Landsteiner quién identifico los grupos ABO en el año de 1900. Los doctores Philip Levine y Rufus Stetson complementaron con el grupo “Rh” en el año de 1939 fundando las bases de la medicina transfusional y no es hasta 1970 que comienza a ganar terreno el uso de hemoderivados por las distintas técnicas de recolección de sangre, pruebas para infección, conservación y almacenamiento.

Desde hace más de 10 años, el Programa de Medicina Transfusional y Bancos de Sangre del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, ha realizado actividades de promoción, educación y sensibilización para la donación voluntaria de sangre en universidades, iglesias, instituciones públicas y privadas, organizando además, colectas móviles a través de la República. Podemos decir que la respuesta ha sido positiva en un país que no había recibido educación sobre la donación de sangre y que hasta hoy sigue dependiendo de la donación de reposición. Cada año ha ido aumentando la población donante voluntaria pero la Organización Mundial de la Salud ha establecido como meta el 100% de donación voluntaria, mientras en Guatemala solamente se ha alcanzado un 7 % en los últimos años.

En el sistema nacional de hospitales de Guatemala, hay varios bancos de sangre, en los que se procesa, almacena y se transporta este recurso, para ser administrado por órdenes del personal médico de cada institución. Este producto no se puede sintetizar, debe ser donado por una persona sana, lo que hace que sea un componente muy valioso, porque en Guatemala a pesar de haber una demanda de productos sanguíneos no hay una cultura de donación voluntaria, esto quiere decir que la sangre en existencia en los bancos son únicamente la que se repone por familiares o amigos de pacientes a los que se les transfunde.

En el marco mundial del día de la donación de sangre se debe promover y fundamentalmente desvirtuar mitos como los siguientes:

¿Se puede donar sangre pese a tener uno o varios tatuajes en el cuerpo?

Si puede donar siempre y cuando haya pasado un año del tatuaje o perforación

¿Se corre el riesgo de subir de peso luego de realizar la donación?

El donar sangre ni engorda ni adelgaza. Pero lo cierto es que después de la donación, suele abrirse el apetito por la necesidad de recuperar energía. Lo recomendable es alimentarse de forma balanceada y beber líquido posteriormente. El cuerpo compensará la pérdida en minutos.

¿Puede uno llegar a sentirse débil después de la donación de sangre?

El cuerpo tiene una reserva de sangre, de allí que la debilidad está producida por la pérdida de volumen por lo tanto no será una debilidad sostenida y no interfiere en las actividades diarias luego de la donación

¿Donar es peligroso porque se podría contraer alguna enfermedad?

Todo el equipo utilizado para la donación de sangre es descartable por lo que no existe ningún riesgo de contraer una enfermedad.

¿Es perjudicial para la capacidad sexual o la salud reproductiva?

No, porque el nivel de sangre que se perderá con la donación se repondrá naturalmente. Si no afecta la salud, no afectará ninguna función reproductiva ni sexual.

Por todo lo anterior:  ¡¡¡¡¡¡¡no temas!!!!!!!

“Sé un Héroe y dona sangre para salvar vidas”

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Menú del Día: ostiones, ostras, mejillones, almejas contaminadas e Infecciones…

Dra. Nancy Virginia Sandoval Paiz
Medicina Interna-Enfermedades Infecciosas
Máster Internacional en Enfermedades Parasitarias Tropicales

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Recientemente han circulado en redes sociales notas de prensa haciendo referencia a casos de infecciones gastrointestinales relacionadas con ingesta de alimentos provenientes del mar; algunos mencionaron ostiones, ostras, camarones y mejillones.

Desde el Ministerio de Salud se reportaron cuatro casos de personas entre 7 y 40 años, infectadas por un “brote o manipulación inadecuada de alimentos del mar” , confirmando que padecieron cuadro gastrointestinal y que fueron confirmados con “los exámenes de laboratorio” que tres muestras fueron negativas a rotavirus,  dos positivas a cryptosporidum parvum y norovirus, una a giardiasis, blastocystis hominis y norovirus, y otra más a salmonella sp (que no es la variante de tifoidea)”  además la oficina de comunicación del Ministerio de Agricultura indicó que los ostiones no son parte de los mariscos que Guatemala comercia por lo que si los consumieron tuvo que ser después de haberlos importado.1

Dado que estamos en un mundo de globalización, donde cada día más Guatemala es un destino no sólo turístico sino también para negocios, comercio y la gente local tiene un gusto nato o aprendido por el consumo de platillos de animales provenientes del mar o acuáticos, que se ve acrecentado, he considerado meritorio realizar un recorrido por lo que hay descrito respecto de los mariscos y las infecciones potenciales asociadas a inadecuada manipulación de los mismos.

Los ostiones son moluscos del grupo de los lamelibranquios o bivalvos, al que pertenecen gran número de especies comestibles que el hombre aprovecha como alimento por su alto valor nutritivo y por las grandes posibilidades que tiene el cultivarlos.

Entre los lamelibranquios se encuentran las ostras, que se han considerado manjares muy apreciados y son consideradas como uno de los moluscos de mayor prestigio, ocupando un lugar importante en la pesca mundial. Su gran  valor económico se debe a que es uno de los organismos más estimados por los aficionados al buen comer y su consumo se realiza en grandes cantidades.

Entre las ostras podemos distinguir los géneros Ostrea, llamado propiamente ostra y Crassostrea que recibe el nombre de ostión; ambos han sido mejorados por el esmero y escrupuloso cultivo a que han estado sometidos desde la antigüedad. 1,2

Al parecer, el consumo de ostras data de tiempos remotos; se ha considerado que posiblemente los primeros hombres que comieron ostiones son de la época del de Cro-Magnon y que no sólo los consumían sino que, con sus conchas se cortaban el pelo; se piensa además que tal vez los empezaron a comer guiados por su instinto, como lo hacen las manadas de chimpancés en las costas occidentales de África que esperan a que baje la marea para consumirlos.

Las primeras pruebas científicas de ello provienen de la época de los celtas, quienes las comían con avidez en las costas de Francia. Fueron conocidas y apreciadas por los griegos, quienes no sólo las comían crudas, sino aderezadas de distintas formas; para ellos las mejores ostras venían del Mar Negro.

Fueron los romanos los que popularizaron su consumo, haciendo de las ostras el plato indispensable de todo banquete de alcurnia; se cuenta que uno de los más conocidos glotones de este manjar fue el emperador Vitelio, de quien aseguran comía muchas ostras antes de continuar con el resto de su abundante menú.

El cultivo de ostión se inició en New South Wales (NSW), Australia alrededor de 1870. En la producción mundial de ostra y ostiones contribuyen principalmente los siguientes países: Japón, Francia, España, Perú, Chile, México y Australia.

Además se han introducido a los siguientes países Ecuador, Belice, Costa Rica, Puerto Rico, las Islas Virgenes, y Brasil.  Israel, las Filipinas y Malasia. Rumania y Ucraina, Seychelles, Fiji, la Polinesia Francesa, Guam, Palau, Samoa y Vanuatu2,3,

Tanto las ostras como las almejas se alimentan de fitoplancton suspendido,  atrapándolo en las branquias que también filtran los microorganismos patógenos del agua, concentrándolos en el sistema digestivo. Si estos patógenos no se eliminan o no son inactivados por los bivalvos, su consumo podría plantear un problema de salud pública y afectar las economías costeras o de alimentación  en el caso de cierre temporal o de largo plazo de las zonas afectas .

Toxoplasma gondii y Cryptosporidium parvum son patógenos de humanos y animales que puedan conservar su infectividad en moluscos crudos o poco cocidos distribuidos generalizadamente; es importante considerar la transmisión por persistiencia de ooquistes en el agua de sistemas marinos y de agua dulce. Estudios recientes indican que las ostras Crassostrea virginica infectados puede servir como una fuente de T. gondii para los mamíferos marinos y los seres humanos, y puede sobrevivir durante varios meses en las ostras C. parvum es un parásito del tracto intestinal de mamíferos; que causa diarrea autolimitada en personas con el sistema inmune intacto y es particularmente grave en individuos inmunodeprimidos; la etapa de la resistencia (ooquistes) se ha detectado en muchas ostras, mejillones, almejas y dentro de ambas zonas de cultivo de ostras contaminadas y limpias. Además, el consumo de las ostras en crudo aumenta el riesgo de infección.4,12

Los norovirus (NOV), reconocidos en la actualidad como uno de los patógenos más comunes transmitidos por los alimentos contaminados a humanos y más frecuente en invierno, son ubicuos en el medio ambiente y se pueden transmitir a los humanos a través de múltiples productos alimenticios como ostras, mejillones, lechugas, frambuesas y frutos rojos, donde se han podido detectar en distintos brotes a través de PCR-TR. Por otra parte, el control de la presencia de norovirus en los mariscos bivalvos se ve dificultado por la falta de métodos estándar de detección en alimentos y el escaso número de laboratorios que disponen de técnicas para su investigación. 7

Un brote de gastroenteritis importante fue descrito por A. J. Smith
et al. en donde al menos a 240 personas que habían comido en un restaurante gourmet en un período de 7 semanas en el 2009 en Inglaterra. Tanto los estudios epidemiológicos, microbiológicos como los ambientales demostraron un aumento del riesgo de enfermedad en los que comieron de un especial “menú degustación” y, en particular, una ostra, gelatina de fruta de la pasión y el plato de lavanda (OR 7,0, 95% IC 1,1-45,2). Diez comensales y seis miembros del  personal tenían infección por norovirus confirmada por laboratorio. Los comensales fueron infectadas con múltiples cepas de norovirus que pertenece a genogrupos I y II, un patrón característico asociada a brotes de moluscos bivalvos. 6

En Francia  P. Loury et al.  documentó un brote de gastroenteritis después de un almuerzo festivo que afectó a 84 (57%) residentes y miembros del personal de un asilo de ancianos en enero de 2012. Las personas que habían comido ostras tenían un riesgo significativamente mayor de desarrollar síntomas en los siguientes 2.5 días que los que no tenían, el riesgo aumentó con la cantidad ingerida [RR 2.2 (1 · 0-4 · 6) y  3.3 (1.6-6 .6) por 3-4  y 5-12, de ostras, respectivamente]. Los individuos sanos durante esos días, 29 (32 %), se enfermaron posteriormente, la mayoría eran miembros del personal que realizan actividades en estrecho contacto con los residentes.  Norovirus genogrupo II se detectó en muestras fecales, en una muestra de ostras sin comer y en las ostras de la zona de producción. La identificación de la dosis infecciosa de un norovirus puede facilitar la gestión relacionada con la salud de los mariscos contaminados. 13

En 2005 un estudio epidemiológico realizado en  laboratorio por Brands y col., mostró  ostras contaminados con Salmonella, y, en particular, una cepa específica del serotipo Newport en los Estados Unidos. Además se determinó que cualquiera de los serotipos de Salmonella clínicamente relevantes pueden sobrevivir dentro de las ostras durante periodos significativos de tiempo después de sólo un evento de exposición y las manifestaciones clínicas dependerán de las interacciones de los factores de virulencia y el paciente.9  La hipótesis de que la señal complementaria en intercambio entre Salmonella y la colonización microbiana ayuda a la comunidad nativa de la ostra se confirmó. 11

Por último pero no menos importante comentar sobre el Vibrio vulnificus, una bacteria ubicua en las ostras y las aguas costeras, capaz de causar padecimientos que van desde gastroenteritis a infecciones de heridas graves o la septicemia. La incorporación de estas bacterias en las ostras se examina a menudo in vitro mediante la colocación de las ostras en agua de mar modificadas con V. vulnificus. Se discute el Estado “viable pero no cultivable” de Vibrio  (VBNC). Este letargo bacteriano puede ser fácilmente confundida con una reducción de la abundancia de bacterias, dado que las bacterias en este estado no crecen en medios de cultivo. Por tanto, las ostras recogidas en meses más fríos pueden parecer relativamente libres de Vibrio pero en realidad albergan células VBNC que responden a las bacterias exógenas lo que podría explicar por qué la presencia microbiana en las ostras no siempre refleja la del agua circundante. 15

Es importante comentar el estudio en el que Kai Deng et al. que analizó el riesgo de Infección por Vibrio Vulnificus  al consumir ostras crudas no tratadas en la estación fría (diciembre a marzo) a partir del estudio en que Motes et al.  cuantificó el V. vulnificus (log N0) en las ostras recogidas desde el norte del Golfo de México y los sitios de la costa atlántica, incluyendo los sitios implicados en brotes importantes de infección por V. Vulnificus, evidenciando que el riesgo sería de 100 casos por cada 100 millones de eventos de consumo, que se supone que es un riesgo aceptable ; 1case por 100 millones de eventos sería el riesgo al consumir ostras crudas no tratadas en la estación fría (diciembre a marzo).14

Benjamin Jones en el American Journal of Medicine presenta el caso de un hombre de 69 años de edad, quien enfermó de gravedad 48 horas después de consumir ostras crudas. Se presentó con fiebre, confusión, taquicardia, hipotensión, y eritema irregular de las extremidades inferiores bilaterales. Doce horas más tarde, desarrolló ampollas en ambas extremidades inferiores. Con antecedentes médicos de leucemia linfocítica crónica con hipogammaglobulinemia,  anemia por deficiencia de hierro, y antecedente de  cirugía de bypass gástrico. Fue tratado con antibióticos dirigidos tras conocer el cultivo positivo para V. vulnificus (doxiciclina y ceftazidime) por 14 días tras cultivos negativos. Además fue llevado a lavado y desbridamiento quirúrgico.  Este es un caso ilustrativo donde en paciente de alto riesgo para septicemia por Vibrio (en el 96% de los casos existe el antecedente de ingesta de ostras crudas o poco cocinadas durante los 7 días anteriores a aparición de enfermedad) debieran recibir tratamiento  para dicha bacteria.  Recordando que la edad media de los pacientes con septicemia primaria es de 54 años , y el 89 % de los pacientes son hombres, consumidores de ostras crudas, enfermedad hepática crónica (por ejemplo, cirrosis) son 80 veces más propensas a desarrollar esta infección y 200 veces más probabilidades de morir a causa de esta infección, en comparación con aquellos sin enfermedad hepática crónica. El Vibrio parahaemolyticus es más prevalente en ostras que en otros mariscos como almejas, camarones, mejillones, vieiras y bígaro, pero debe entrar en el diagónstico diferencial. 18

A continuación se presenta un cuadro que resume la búsqueda sistemática realizada en PubMed bajo las palabras claves infección, ostras, ostiones, diarrea , ingesta, alimentos y que no se trata de los microorganismos frecuentemente asociados a dichas infecciones. 

Título Metodología Resultados/Conclusiones
Shewanella and Photobacterium spp. in Oysters and Seawater from the Delaware Bay

Richards et al.

Applied And Environmental Microbiology, June 2008, P. 3323–3327 Vol. 74, No. 11

 

 

Se realizó un estudio sobre la flora microbiológica de las ostras y el agua de mar de los sitios de recolección de ostras comerciales en la bahía de Delaware, Nueva Jersey. Se ensayaron 276 muestras de agua y mariscos, 1.421 aislados bacterianos se recogieron para la identificación bioquímica.

170 (12,0%) de  aislamientos fueron identificados como S. putrefaciens, 26 (1,8%) identificadas como P. damselae subsp. damselae, y 665 (46,8%) no pudieron ser identificados usando la base de datos de identificación API 20E. Estas especies patógenas podrían representar una amenaza para la salud a través de la ingestión de mariscos contaminados, por cortes o abrasiones adquiridos en el medio marino, o por la natación y otras actividades recreativas.

 

Bacterial and Viral Pathogens in Live Oysters: 2007 United States Market Survey

Angelo De Paola et al.

Applied And Environmental Microbiology, May 2010, P. 2754–2768 Vol. 76, No. 9 0099-

 

 

Dos muestras de ostras en el mercado, de establecimientos al por menor, se recogieron dos veces al mes en cada uno de los nueve estados durante 2007. Las muestras fueron enviadas refrigeradas durante la noche a cinco laboratorios de la US Food and Drug Administration en forma rotativa y se analizaron por el número más probable (NMP) para el total de coliformes fecales (NMP), Escherichia coli (MPN), bacteriófagos específicos para machos, y mesófilos aerobios y Vibrio parahaemolyticus patógeno y el número de V. vulnificus y la presencia de V. cholerae, Salmonella spp., norovirus (NOV) y la hepatitis a (VHA).

No hubo una relación entre los niveles de microorganismos indicadores y la presencia de virus entéricos.

Estos datos proporcionan una línea de base que se puede utilizar para validar las predicciones de evaluación de riesgos, determinar la eficacia de las nuevas medidas de control, y comparar el nivel de protección proporcionado por el sistema de saneamiento de mariscos EE.UU. a las de otros países.

Detection of Bonamia exitiosa (Haplosporidia) in European flat oysters Ostrea edulis cultivated in mainland Britain

Matt Longshaw et al.

Dis Aquat Org 106: 173–179, 2013

 

Después de un evento de mortalidad reportada de ostras edulis plana Ostrea Europea en Sur-oeste de Inglaterra en diciembre de 2010, se examinó una muestra de 30 ostras mediante histología y técnicas moleculares. El análisis molecular de los 3 animales infectados confirmó la presencia de Bonamia ostreae en una y B. exitiosa en la muestra de dos ostras.

Este estudio describe el parásito de las ostras planas cultivadas en el Reino Unido; subsecuente un muestreo dirigido no detectó el parásito en las poblaciones de ostras planas o en otros sitios dentro del Reino Unido.

The impact of calicivirus mixed infection in an oyster-associated outbreak during a food festival

 

Yan Wang et al.

Journal of Clinical Virology 73 (2015) 55–63

 

 

Estudios epidemiológicos moleculares basados en la secuenciación de nucleótidos y análisis filogenético de cepas de calicivirus de los pacientes.

Un total de 65 de los 78 (83%) de los casos de este brote se asociaron con el consumo de ostras crudas. Cuarenta y seis cepas de calicivirus se identificaron a partir de 25 muestras de heces con el norovirus (NOV) y sapovirus (SAV). Primer informe  descrito de ostras asociadas a brotes de calicivirus con una alta prevalencia de infección mixta durante un festival de comida en China.

 

 BIBLIOGRAFÍA

  1. Paolina Albani. Salud reporta cuatro casos de intoxicación por mariscos -May 23, 2016- Diario digital . http://diariodigital.gt/2016/05/salud-reporta-cuatro-casos-de-intoxicacion-por-mariscos/
  2. http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/ciencia/volumen2/ciencia3/087/htm/sec_11.htm
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