¿Es suficientemente sensible la Espirometría en daño por Inhalación de Tabaco?

Dr. Juan Pablo Moreira
Editor Asociado
Revista de Medicina Interna de Guatemala

El paradigma habitual es considerar el tabaquismo como la causa de un sin número de enfermedades, desde problemas de tipo pulmonar, hasta alteraciones de la capacidad de cicatrización luego de una cirugía.  Sin embargo, ¿Deberíamos considerar al tabaquismo como tal una enfermedad en si misma, con sus propias manifestaciones clínicas y sus propios retos diagnósticos y terapéuticos? Pues al parecer sí, de acuerdo a un estudio publicado recientemente en la Revista New England Journal of Medicine (1).  En dicho trabajo, Woodruff y sus colaboradores demuestran de manera elegante que aun los pacientes fumadores que no tienen alteraciones en las pruebas de función pulmonar (espirometría) presentan consecuencias clínicas significativas.  Dentro de estas, lograron demostrar: mayor numero de exacerbaciones (indicadas por uso de antibióticos, esteroides, o de ambos, y por uso de servicios de salud), disminución importante de la tolerancia al ejercicio, y evidencia de bronquiolitis por estudios de imagen.  Estos datos sugieren que la espirometría no es el  mejor mecanismo para evaluar la severidad de los daños a nivel pulmonar que produce el tabaquismo, por lo menos no de manera temprana.  Así mismo, están en consonancia con otro estudio también reciente en el que se demuestra que más del 50% de pacientes fumadores sin alteraciones en la espirometría presentan datos de enfisema por tomografía (2).  Entonces, de acuerdo a estos hallazgos, deberíamos reconsiderar la manera en la que establecemos el diagnóstico del daño pulmonar por tabaquismo.  Para empezar, la presencia de síntomas es al menos tan sensible como la limitación en el flujo de aire en el establecimiento del grado de daño pulmonar por cigarrillo.  Deberíamos reconsiderar los criterios diagnósticos de EPOC o buscar otros mecanismos que nos permitan identificar tempranamente el daño pulmonar por fumar.  A su vez, es importante cambiar nuestras conductas terapéuticas, y sobre todo, el plan educacional que asumimos cuando nos enteramos de que nuestro paciente, que tal vez nos ha buscado por molestias inespecíficas, también es fumador.  Es mas, ¿Nos tomamos el tiempo mínimo necesario para evaluar este aspecto es todos nuestros pacientes? ¿Tenemos la capacidad de aconsejar, orientar y acompañar a nuestros pacientes fumadores en el proceso que implica dejar de fumar?  Son reflexiones que quedan sobre la mesa a propósito del Día Mundial Sin Tabaco 2016 (3), y que deben concientizar a todos los que nos vemos involucrados en aspectos relacionados con la salud, sobre la importancia de reconocer el problema, de desarrollar estrategias para combatirlo y de tener presente que el espectro de las enfermedades y de los pacientes es muy amplio, y que cada uno requerirá conductas diferentes, pero adaptadas a su propio contexto.

BIBLIOGRAFIA

  1. N Engl J Med 2016; 374:1811-1821
  2. JAMA Intern Mes 2015; 175:1539-49
  3. http://www.who.int/campaigns/no-tobacco-day/2016/event/es/
  4. imagen de cigarro tomada de: http://www.mdb.pt/sites/default/files/cigarro.jpg

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