Sol, Palmeras y… ¿ Deficiencia de Vitamina D?

Dr. Juan Pablo Moreira Díaz
Médico Internista y Endocrinólogo
Miembro Comité Editorial Revista de Medicina Interna

En estas épocas veraniegas, en las que las familias buscan encontrar un remanso espiritual, para recargar energías para lo que queda del año, podría pasarnos por la mente que también será una oportunidad para recargarnos de vitamina D, ¿o no?.  No estoy tan seguro.  Es una creencia común en nuestro medio, incluso entre los propios médicos, considerar que dado que vivimos en un país tropical, nuestros niveles de vitamina D serán definitivamente normales.  Sin embargo, se deben tomar en cuenta varias situaciones clínicas.  La primera es que no por vivir en el “país de la eterna primavera” eso necesariamente significa que la cantidad de exposición solar (a rayos UVB) será la suficiente para que produzcamos la vitamina D endógena de manera adecuada.  El estilo de vida actual, y principalmente en las áreas urbanas, implica una cada vez menor exposición a la luz solar, desarrollando nuestras vidas y nuestras labores en interiores.  La segunda situación que debemos mencionar es que pensamos en general que la ingesta de lácteos y algunos otros alimentos será suficiente para suplir nuestras necesidades, pero no.  Los alimentos no son buena fuente de vitamina D, a menos que estén suplementados con la misma, y resultan muy escasos los aportes por este medio, o al menos no en cantidades suficientes. “ Pero si yo me expongo al sol una vez a la semana, los domingos por la mañana”, es un comentario frecuente cuando se comenta la posibilidad de tener deficiencia de vitamina D.  La dosis necesaria de exposición solar para la suficiente producción endógena de vitamina D para un adulto promedio es de 30 minutos diarios, a media mañana o a media tarde, en mangas de camisa y en pantaloneta.  Ahora bien, ¿quién se toma el tiempo para realizar ejercicio al aire libre en dichas condiciones?  Tampoco se debe considerar que exponiéndose una mayor cantidad de tiempo el fin de semana, digamos, 5 horas seguidas, se puede compensar lo que no se realizó en toda la semana, definitivamente no.  Dicha manera de exponerse a la radiación UV conllevaría riesgos inherentes de lesiones agudas y crónicas en la piel, los ojos, incluso sistémicas. Un último error es considerar que se deben tener síntomas o signos para pensar en deficiencia de vitamina D.   Pero entonces, ¿qué hacer? ¿Cómo nos afecta la deficiencia vitamina D, si es que realmente nos afecta?  Lo primero que se debe reconocer es que no existe un consenso global sobre la definición de suficiencia o deficiencia de vitamina D, sin embargo, en general se acepta que los niveles de suficiencia deben estar por arriba de 30 ng/ml para permitir una homeostasis ósea y mineral normal.  La única manera de asegurarnos de que tenemos dichos niveles es midiéndolos en suero.  Se estima que más de mil millones de personas en el mundo presentan deficiencia basados en valores menores de 30 ng/ml.  No se recomienda hasta la fecha medir la 25(OH)vitamina D como prueba de tamizaje a la población general, pero sí en situaciones de alto riesgo, como en los pacientes con enfermedades óseas (osteoporosis, por ejemplo), malabsorción intestinal, hiperparatiroidismo, enfermedades hepáticas y renales, obesidad, enfermedades granulomatosas, ancianos, pacientes que estén tomando medicamentos que interfieran con el metabolismo de la vitamina D, hispanos y afro-americanos viviendo en altas latitudes, mujeres embarazadas y lactantes.  La evidencia actual es conflictiva, ya que se reconoce ampliamente que la deficiencia de vitamina D se asocia de manera directa con un riesgo aumentado de problemas óseos, enfermedades autoinmunes, infecciosas, cáncer, cardiovasculares, metabólicas y neurodegenerativas.  Sin embargo, la evidencia sobre el reemplazo de vitamina D y sus efectos no ha logrado siempre demostrar que la suplementación se asocie a una reducción del riesgo de dichas condiciones.  Lo anterior se debe a que no se toma en cuenta en muchos de los estudios ni el nivel previo de vitamina D ni las dosis para reemplazo.  Debe considerarse la deficiencia de vitamina D, como un estado parecido a la deficiencia de alguna otra hormona, digamos por ejemplo, de hormonas tiroideas.  Si le administro levotiroxina a una persona sin deficiencia, seguramente induciré problemas en dicho paciente, pero si uso la dosis correcta, de la manera correcta y llevando al paciente a los niveles adecuados para vivir, lo más probable es que el mismo se beneficie del reemplazo.  Así mismo, si reemplazo vitamina D a un paciente deficiente, seguramente también se beneficiará.  Pero entonces, si determino que un paciente, además de sus múltiples y variadas condiciones médicas, también presenta deficiencia de vitamina D, ¿cómo lo reemplazo?, ¿qué dosis y qué ruta debo emplear?, ¿cuáles deben ser las metas específicas para mi paciente?.  Bueno, esas preguntas intentaremos responderlas en la siguiente oportunidad que podamos interactuar en este blog.  Hasta pronto colegas y ¡que pasen un excelente verano!

imagen tomada de: http://wallpaper.ultradownloads.com.br/176789_Papel-de-Parede-Por-do-Sol-na-Praia–176789_800x600.jpg 

LECTURA ADICIONAL RECOMENDADA

  1. Best Practice & Research Clinical Endocrinology & Metabolism 26 (2012) 523–537

3 thoughts on “Sol, Palmeras y… ¿ Deficiencia de Vitamina D?

  1. Interesante aporte del Dr. Moreira Días sobre la actualidad de la vitamina D, y como él lo acota la prevalencia de deficiencia de vitamina D a través de todo el mundo está bien documentada, y se le conoce ya como la pandemia del siglo XXI, afectando en su deficiencia e insuficiencia a uno de cada siete personas alrededor del mundo (14%). Por lo tanto, el tiempo para ignorar la deficiencia de vitamina D ya ha pasado. No se debe tomar el sol como fuente primordial de vitamina D, puesto que se tiene certeza que la radiación ultravioleta es un carcinógeno cutáneo. Lo saludable es combinar una exposición solar limitada junto a una adecuada alimentación y la administración de suplementos cuando sean necesarios, como ya se ha mencionado. Estamos realizando 3 investigaciones sobre el tópico y pronto tendremos los resultados para divulgar, además de la realizada en el 2014 en niños escolares en Puerto Barrios, Izabal, donde la prevalencia fue baja (6%). Se necesitan mayores estudios en nuestro medio.

  2. Totalmente de acuerdo Dr. García, estaremos a la espera de los resultados de las investigaciones que están conduciendo, y este foro está abierto también para su publicación, saludos.

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