El Valor de hacer bien las cosas

Alejandro Yaxcal Ch.
Médico Inetrnista – Neurologo

Me llamó poderosamente la atención al leer el artículo de Víctor Becerril-Montekio, Lic en Ec, M en Soc y Luis López-Dávila, MC, M en Soc., que versa sobre el Sistema de salud de Guatemala (publicado en Salud Pública Méx 2011; Vol. 53(2):197-208), en el cual se presentan las causas de mortalidad registradas para hombres y mujeres, descritas así: 4ª) Paro cardiaco no especificado, 5ª) Senilidad, las que sumadas representan el 7.98 % para hombres y 9.32 % para mujeres.

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Entre las primeras tres causas tanto en hombres como en mujeres destacan además de las neumonías y bronconeumonías, los infartos al miocardio, la diabetes mellitus y las heridas por armas de fuego en hombres.

La representación gráfica, es alarmante, y refleja claramente la ausencia de datos que existe en las estadísticas que en materia de salud se conocen en Guatemala.

Es evidente que los médicos sabemos perfectamente que tanto el paro cardiaco no especificado y la senilidad no son una causa específica de mortalidad, en virtud de que todo sujeto, independiente de la causa que le lleve a la muerte sufrirá indefectiblemente de un “paro cardiaco” y por supuesto  la senilidad por sí sola, no produce la muerte.

El hecho de que estos datos existan en publicaciones a nivel internacional, refleja la gravedad de la situación en los sistemas de recolección de datos.

La forma en que se transmiten estos datos a las autoridades encargadas de la vigilancia de la salud pública, inicia en la persona que certifica la muerte y  generalmente es un médico, aunque es claro que en algunas circunstancias pueden hacerlo otras autoridades.

La pregunta sin duda es: ¿Existen médicos que son capaces de certificar una muerte sin una causa específica?, y tristemente la respuesta es: si existen.

Existe la posibilidad de que una de las primeras explicaciones que crucen en nuestra intelectualidad sea que el bajo conocimiento y el perfil tan descuidado de los médicos que elaboran las actas y certificados de defunción puedan explicar estas estadísticas, sin embargo viene a mi memoria un caso específico que hace algunos años ocurrió con un paciente en uno de los más importantes hospitales escuela de la capital.

Llegó a la emergencia, un paciente masculino, de aproximadamente 40 años, que fue encontrado convulsionando, con signos claros de ser un indigente que llevaba ya  tiempo en la vía pública e incluso acompañado de las bebidas que seguramente le habían llevado a ese estado. Por supuesto, en estos casos siempre representa un calvario para el personal que los atiende  dejarlo en la mejor forma de higiene para su atención hospitalaria, a la vez que se le diagnosticó cirrosis hepática y un estado de encefalopatía hepática que explicaba el coma en el que se encontraba. Por supuesto el examen físico era compatible con esta explicación ya que era evidente lo signos de desnutrición, la hipertrofia parotídea, la circulación colateral, el hígado pequeño por percusión, la onda ascítica palpable, la distribución ginecoide del vello púbico y la disminución del tamaño testicular entre otros. Con el tratamiento apropiado en estos casos. Al conocer y reexaminar al paciente estuvimos de acuerdo con el abordaje del caso. A pesar de los esfuerzos el paciente falleció un poco más de 48 horas después de su ingreso. Es conocido que hacer las necropsias en estos hospitales a veces se torna difícil, pero en este caso logramos que se realizara a pesar de la oposición del personal del departamento de patología. Este departamento por alguna ilógica razón exige que el certificado de defunción se firme antes de realizar la necropsia. Aun explicando que se desea conocer la causa específica de muerte que a hasta este momento podría parecer a todos evidente, y con otro igualmente ilógico argumento, pidieron al novel residente que colocara como causa de muerte: CAUSA DESCONOCIDA, quien por las razones que es clara para quienes hemos vivido la experiencia de ser un residente de primer año accedió a esa solicitud y firmó con esta causa el documento.

Lo admirable para quienes amamos la verdadera medicina es que durante la necropsia y los posteriores procedimientos, se documentó claramente que el paciente tenía tuberculosis, tan diseminada, que involucraba las meninges, pulmones, hígado, peritoneo y hasta un testículo. El caso sirvió para nuestras actividades académicas, pero lamentablemente aparece en las estadísticas nacionales como: CAUSA DESCONOCIDA. Es sabido que una vez firmado, el certificado de defunción no se puede corregir.

No dejo nunca de pensar que esto ocurre tan frecuentemente, que si hiciéramos bien las cosas, la estadística cambiaría radicalmente a nivel nacional, que, tal vez, las autoridades encargadas de la salud pública tendrían mejores elementos para tomar decisiones.  Ojalá pudiéramos documentar mejor los elementos que participan en la pérdida de la información.

One thought on “El Valor de hacer bien las cosas

  1. Quienes son los responsables de revisar que los datos de la causa de muerte sea el correcto???, quien supervisa a los residentes???

    Las instituciones encargas de la formación de debe residentes debe de tomar en consideración, que la información que se da sea la correcta.

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