¿Cómo actuamos para mejorar el sistema de salud de Guatemala?

Dr. Carlos Mejía Villatoro
Jefe de Departamento de Medicina Interna
Hospital Roosevelt

Realmente la salud es una prioridad al igual que la educación en los países que han logrado avanzar. Una población educada y saludable en todos los aspectos, será menos proclive a la violencia y podrá entenderse mejor. Lamentablemente para los diferentes gobiernos de la llamada era democrática, el discurso ha estado muy lejos de alcanzar este objetivo.

El abastecimiento del sistema tanto en lo relacionado con medicamentos como en insumos, ha sido una de las barreras más grandes para que su funcionamiento sea óptimo. La relación entre el sistema público y privado, podría ser fluida, si los intereses económicos no dominaran la situación.

Teóricamente debiéramos desde el lado de la Salud buscar como los precios de medicamentos, insumos y hospitalizaciones sean lo más bajos posibles, sin sacrificar la calidad de los mismos. En el sistema público se generan muchos logros, muchas veces minimizados y empañados por negocios e intereses particulares.

Para quienes laboramos en ambos sistemas (por la falta de una carrera sanitaria bien planificada, que permita dedicarse a tiempo completo a las instituciones del sistema de salud), es un verdadero dilema, el lidiar con la falta de insumos provocada por:

  1. Un contrato abierto que no funciona, pues los ofertantes no proveen a tiempo, lo que se les requiere y que está vinculado con sanciones que no se cumplen cuando el ofertante u ofertantes seleccionados no cumplen con sus compromisos de abastecer cuando se les requiere.
  2. Proveedores que luchan entre sí por los eventos que requieren cotización o licitación, y que luego se impugnan unos a otros, los mismos eventos.
  3. Licitaciones en Guatecompras a las cuales los ofertantes no acuden porque se les tiene deudas millonarias.
  4. Credibilidad limitada en los procesos y las autoridades administrativas.
  5. Un sistema privado que facilita la corrupción y no denuncia cuando le piden pagos económicos por adjudicar o por generar el pago posteriormente.

Como médicos y profesionales de la salud, confiamos cada vez menos en el sistema y cada vez menos profesionales quieren participar en las juntas de licitación o cotización, por temor a verse involucrados en situaciones que parecen más un ultimátum, o se adjudica o se  desabastece.

Realmente se debe re-pensar el sistema, no puede ser dominado por intereses tan diversos. La adquisición de medicamentos por compra internacional, como sucede ya con las  Vacunas y los Medicamentos antiretrovirales para el VIH, debiera extenderse a otras enfermedades de consecuencias serias si no se tratan, pero cuyos precios son muy altos a nivel nacional, tales como los medicamentos para las Hepatitis virales crónicas, antimicrobianos para infecciones serias producidas por microorganismos multirresistentes, medicamentos para el cáncer, etc, puede constituirse en un mecanismos para controlar los precios de manera adecuada, pues se disminuye el número de intermediarios locales que venden al sistema de salud,  pero para que la compra sea adecuada sin riesgos de desabastecimiento, el sistema de información de consumos y necesidades debe ser implementado de una manera tal, que no de espacios a especulaciones.

Un reto para todos, como profesionales de salud, que seguramente no lo podemos hacer solos, pero sin la injerencias nada más que técnicas y no políticas de otros sectores. Tampoco el sistema puede ser tan cerrado que no permita estar abiertos a nuevas tecnologías o medicamentos que son verdaderos avances para mejorar la calidad de vida o la sobrevida de los enfermos, pero basados en una análisis crítico de la evidencia científica, de manera independiente. Un verdadero equipo multidisciplinario que preferencie la ciencia y la evidencia, sobre otros intereses.

El acceso a información científica y educación actualizada para los profesionales debiera ser el producto de un consenso, regulado de la manera en que se hace y organiza para el futuro. Por ahora la ausencia del estado en este campo, nos ha obligado a depender en parte de la iniciativa privada y de algunas agencias de cooperación, todos quienes tienen una agenda propia que no siempre es coincidente con las necesidades del país.

La organización del sistema con reglas claras, que no puedan ser fácilmente ignoradas y vinculantes con las decisiones de país, a cargo de personas seleccionadas en sus capacidades profesionales y científicas, con verdaderos concursos de oposición, sería una manera de empezar.

https://www.youtube.com/watch?v=HQs-tdcYG7w

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