El descubrimiento de la penicilina

Dr. Estuardo Tercero Muxi
Médico Internista – Infectólogo

La penicilina sigue siendo uno de los antibióticos más utilizados después de más de medio siglo de haber sido introducido como fármaco antimicrobiano. Su descubrimiento fue fortuito, y sin la menor duda, esto fue lo que disparó la carrera industrial que llevó a la búsqueda de todos los antimicrobianos que hoy en día conocemos. Pero ¿ cómo se descubrió?, ¿ por qué se le llamó penicilina?, ¿qué factores hicieron que se le considerara como una sustancia que podía ser utilizada como tratamiento de infecciones?. Para responder estas preguntas debemos remontarnos en el tiempo y ubicar a Alexander Fleming (1881 1955) a principios del siglo XX. Fleming fue un científico, microbiólogo que transformó la terapéutica de las enfermedades infecciosas. Sus dos grandes descubrimientos fueron accidentales; el primero las lisozimas, el segundo la penicilina. En 1929 la revista The British Journal of Experimental Pathology publica el artículo titulado: “ On the antibacterial action of cultures of Penicillium, with special reference to their use in isolation of B influenzae” . En este artículo Fleming describe la forma de cómo al estar cultivando estafilococos y dejar los cultivos “al un lado en el laboratorio” en estos crecían mohos y en consecuencia los estafilococos comenzaban a experimentar lisis. Estos mohos en cultivos envejecidos, a temperatura ambiente, en una o dos semanas tenían propiedades inhibitorias para los patógenos más comunes. Prosigue Alexander en su artículo “una serie de mohos fueron cultivados y de estos se encontró que sólo las cepas de penicillium producen esta sustancia inhibitoria” . Y de aquí, luego de esto es que él mismo bautiza a la sustancia: “so for convenience and to avoid the repetition of the rather cumbersome phrase “mould broth filtrate” the name “penicillin” will be used” . En el artículo detalla todos los experimentos que hizo, las bacterias que expuso a aquella sustancia inhibitoria, describe desde ya que algunas bacterias son muy sensibles y otras resistentes a la penicilina. Y esta resistencia dispara la publicación, pues la propone como una forma de cultivar B diphtheriae y otras bacterias resistentes a penicilina aprovechando el efecto inhibitorio sobre bacterias sensibles evitando así que los cultivos se contaminaran. También hace notar la resistencia de algunos “estafilococos verdes” que son menos sensibles a la penicilina. Pero aún fue más lejos, en este artículo también describe cómo demostró la poca toxicidad de la penicilina al ser administrada a conejos y ratones en altas dosis y además, lo aplicó a humanos en forma tópica en irrigación en las conjuntivas cada hora, sin encontrar efecto irritante. De esta forma elegante, Alexander Flemming describió hace casi 90 años una sustancia inhibidora a partir de ciertos mohos, su utilidad para aislar bacterias fastidiosas su poca toxicidad al ser administrada a animales de experimentación y a seres humanos en forma tópica. Faltarían algunos años para llegar identificar la fórmula química y llegar a utilizar aquella sustancia como medicamento, salvando así una incontable cantidad de vidas. Todo esto valió para que a Sir Alexander Fleming, junto a Ernst Boris y Howar Florey, les otorgaran el Premio Nobel en 1945.

Classics in infectious diseases: on the antibacterial action of cultures of a penicillium, with special reference to their use in the isolation of B. influenzae by Alexander Fleming, Reprinted from the British Journal of Experimental Pathology 10:226236, 1929. R ev Infect Dis. 1980 JanFeb;2( 1):12939.

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