La Investigación Científica En Los Servicios De Salud

Dr. Gustavo Adolfo Oliva Vega Jefe de Servicio, Departamento de Medicina Interna, Hospital General de Enfermedades Instituto Guatemalteco de Seguridad Social

     La búsqueda de la verdad está por encima de cualquier interés en el ejercicio de la medicina, que con las herramientas necesarias para mantener la relación médico paciente en un “sitial de honor”, hace prevalecer el bienestar físico, mental y social de los pacientes (1).

     La investigación es una necesidad; es un proceso de constante exploración y descubrimiento por medio del cual se generan los conocimientos nuevos, se basa en experiencias previas de otros Investigadores; es reproducible, se puede generalizar a otras instituciones, se basa en algún razonamiento lógico y esta vinculado a una teoría, es cíclica e incremental y se debe emprender con el fin de mejorar a la sociedad. Permite generar información que facilita la toma de decisiones con una actitud crítica para atender las necesidades o resolver problemas de toda índole (2).

     Toda la evidencia indica que la investigación es la fuente común que genera conocimiento a través del método científico para identificar y controlar los problemas de salud (3).

     En la actualidad el desarrollo de medicamentos nuevos por parte de la industria farmacéutica considera dos aspectos, uno científico con criterios de eficacia y seguridad de los medicamentos y otro de tipo económico como efectividad en enfermedades de alta incidencia o en aquellas de baja incidencia, pero que el mismo tenga un costo alto, en otras palabras como una estrategia de pre-comercialización para introducirlo rápidamente al mercado (4). Por eso mismo los nuevos descubrimientos de moléculas y el diseño de estudios internacionales, no siempre consideran la inclusión de pacientes de nuestra región o país; con esto las innovaciones en investigación no llegan oportunamente o las mismas no son aplicables a los problemas de salud de nuestra población. Se hace más seria la situación cuando entendemos que hay escasez mundial de científicos clínicos expertos capaces de transferir los descubrimientos del laboratorio directamente a la cama del paciente.

     Según Páez (4), la investigación de la industria farmacéutica está abocada al desarrollo de nuevos medicamentos y se conduce principalmente en el sector privado, para lo cual la industria farmacéutica contrata a las CRO (contract research organizations) y las SMO (site-management organizations) para que se encarguen de toda la parte regulatoria del estudio y contrata a médicos del sector privado para la recolección de los datos en sus consultorios en acuerdo con la compañía patrocinadora, relegándolos así a ser recolectores de datos y no investigadores.

     ¿Qué pasa con la investigación científica en los servicios de salud? En Guatemala, el acuerdo ministerial SP-M-466-2007 y la propuesta de reforma al mismo, que está en discusión para su aprobación, contempla a la Constitución Política de la República para la generación de una norma técnica para el desarrollo de ensayos clínicos en humanos con principios éticos básicos: como lo son respeto por las personas, beneficiencia y justicia, en su ámbito de aplicabilidad considera estudios con dispositivos o sustancias calificadas como producto en fase de investigación clínica o búsqueda de nuevas indicaciones terapéuticas de una sustancia ya registrada, para lo cual se basa en los postulados éticos contenidos en la Declaración de Helsinki, Reporte Belmont y las Normas de Buenas Prácticas Clínicas aceptadas internacionalmente. Se entiende que la misma busca regular los estudios de investigación que desarrolla la industria farmacéutica y hasta ahora no contempla la regulación de aquellas iniciativas de investigación locales que generan nuestro propio conocimiento.

     Entendida como una industria de investigación clínica transnacional, es completamente lícito y aceptable que los profesionales de la medicina en el ámbito nacional intenten participar y aportar sujetos que se incorporen a las bases de datos internacionales de investigación de los estudios en sus distintas fases, multicéntricos, controlados o abiertos para la generación de conocimiento en aquellas patologías raras o poco frecuentes.

     Las Facultades de Medicina incorporan en sus programas de pregrado y postgrado el estudio de la investigación longitudinal iniciando, para el caso de los postgrados, en el primer año de la maestría para concluir un proyecto de tesis de graduación longitudinal para formar profesionales que tengan la capacidad de proponer proyectos de investigación descriptiva, (datos epidemiológicos), que generen nuestra ciencia y así incentivar nuestro pensamiento con datos locales que puedan contrastarse con la investigación de otras latitudes. En este escenario, son responsabilidad de la Universidad de San Carlos, otras universidades privadas, a los comités de ética institucional para su aprobación, conducción y potencial publicación.

      Estos datos deben incorporarse en protocolos o guías de las Buenas Prácticas Clínicas basadas en evidencia, que orienten el que hacer de la medicina de nuestro país, con la obligación de presentar la información suficiente para que el lector pueda evaluar el estudio de manera objetiva (5).

     Se deben buscar las alianzas estratégicas multisectoriales en la propuesta de investigación local y longitudinal en el pregrado, postgrado y en los médicos formados para encontrar las fuentes de financiamiento económico para su realización, conducción, divulgación y publicación de la cosecha de datos obtenidos localmente y abandonar la práctica de trabajar con nuestra experiencia obtenida al pie de la cama de los pacientes, como la base de nuestra ciencia.

     Se dice que “los buenos doctores” usan la experiencia clínica individual y la mejor evidencia externa disponible, ya que ninguna de ellas en lo individual es suficiente en la toma de decisiones clínicas (6).

     Finalmente, es imperativo estimular la generación y la publicación de nuestra ciencia, como médicos debemos escribir y documentar nuestras experiencias, ya que son un pilar muy importante para elevar el nivel académico de nuestras instituciones. El mejoramiento de la calidad en la enseñanza y la investigación debidamente respaldada (7) ayudará en mejorar el ranking internacional de nuestras universidades a nivel internacional.

Bibliografía:

  1. Ruiz, Álvaro, Epidemiología Clínica – Investigación clínica aplicada, Bogotá, Editorial Médica Panamericana, 2005, págs. 19-28.
  2. Días, Fausto, et al, Manual Para la Elaboración de Tesis y Trabajos de Investigación, Universidad Politécnica Hispano Mexicana, 2009. pág. 7
  3. Commission on Health Research for Development. Health Research: essential link to equity in development.       Oxford: Oxford University Press, 1990.
  4. Páez, Ricardo, La investigación de la industria farmacéutica: ¿Condicionada por los intereses del mercado? Acta Bioethica 2011; 17 (2): 237-246.
  5. Friedman, Lawrence, Data monitoring in clinical trials. USA, Springen, 2006. Online at springenonline.com
  6. Sackett, D, et al, Evidence based medicine: what it is and what is isn´t. BMJ, 1996;312:71. http://dx.doi.org/10.1136/bmj.312.7023.71 (Published 13 January 1996)
  7. Orduz, Rafael, Ranking de universidades: Mundo, América Latina, Colombia, consultado online el 3/julio/2014 en http://www.colombiadigital.net/opinion/columnistas/los-numeros-de-las-tic/item/1390-ranking-de-universidades-mundo

One thought on “La Investigación Científica En Los Servicios De Salud

  1. Excelente artículo, pues la realidad se hace necesario en materia de salud y en todas las áreas del conocimiento, renovar permanentemente las investigaciones científicas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *