Guatemala: 30 años de Lucha contra el Sida

Dr. Carlos Mejía Villatoro
Jefe de Clínica de Enfermedades Infecciosas Hospital Roosevelt
Editor en Jefe, Revista Guatemalteca de Medicina Interna

En el año 1984 se reportó el primer caso de Sida al Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, y desde entonces una nueva época inicio en la Medicina clínica y social, pues nuevos conceptos se hicieron evidentes, tanto desde el punto de vista de protección del personal, sobre los riesgos ocupacionales, como el abordaje clínico integral multidisciplinario y la participación de la sociedad civil organizada en la Lucha contra una enfermedad que era motivo de estigma y discriminación, tanto para los afectados como para quienes brindaban atención a los afectados. La enfermedad había sido descrita en el año 1981 en Estados Unidos y afectaba primariamente a hombres homosexuales, receptores de transfusiones sanguíneas, haitianos y usuarios de drogas intravenosas. Poco tiempo después se describió al agente causal: El Virus de Inmunodeficiencia Humana: VIH y nació el término: Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirido (SIDA), que ahora ya se conoce como Sida, con definición propia, basada en los niveles de Linfocitos CD4 y enfermedades asociadas o definitorias de Sida, particularmente utilizando las clasificaciones de CDC-USA y de OMS:

En los años 80 y 90 del siglo XX, el enfoque se centró en las medidas preventivas de la transmisión sexual, transmisión sanguínea y la transmisión de madre a hijo. Nacieron los conceptos de Precauciones universales, cuyo principio se centraba en considerar como positiva a toda persona a quien se practicarían procedimientos invasivos, incluidas extracciones de sangre, independientemente de que conociéramos su estado serológico de anticuerpos contra el VIH, seguido del concepto de Precauciones standard, pues eran las que teníamos que observar, con todos los procedimientos invasivos, en todas las circunstancias, particularmente al manejar sangre y fluidos corporales, aunque no limitados a ello.

Desde el punto de vista clínico, esos años nuestro trabajo, estaba enfocado en el diagnóstico y tratamiento de eventos oportunistas, cuidados paliativos y del final de la vida, una época de muchas frustraciones para el personal de salud y para las familias, que luchaban en un entorno social adverso, lleno de prejuicios y estigmatización, no solo de los pacientes, sino también de los trabajadores de la salud que no trabajaban con el cuidado de los pacientes afectados por el VIH, hacia los que si se ocupaban de lo mismo.

En el inicio del año 2000, tuvimos la opción de recibir el apoyo de la entidad humanitaria Médicos sin Fronteras, de las secciones de Suiza, España y Francia, que hicieron posible el inicio de los tratamientos antiretrovirales y de infecciones oportunistas en: Coatepeque, Puerto Barios y la Ciudad de Guatemala de manera integral y con fuerte apoyo psicosocial a las personas afectadas. Realmente un cambio de mentalidad en el trabajo en VIH en Guatemala. El Seguro Social había iniciado la prescripción de tratamientos antiretrovirales a finales de los años 90, pero su enfoque multidisciplinario, inicio a mediados de la primera década del siglo XXI y contribuye actualmente al menos con el tratamiento del 25% de la cohorte del país.

Ahora en el año 2014, el estándar de cuidado en el país, ha progresado de manera significativa, con el trabajo de 18 Unidades de Atención integral (UAIs), y más de 16,000 personas tomando antiretrovirales a finales del año 2013, con clínicas como la de Enfermedades Infecciosas de Hospital Roosevelt y la Clínica Familiar Luis Ángel García del Hospital General San Juan de Dios, que han generado modelos de atención, que ayudan en la formación del recurso humano que brinda atención a la población viviendo con VIH, tanto adultos, como niños y mujeres embarazadas. La clínica de atención integral del Hospital Regional de Zacapa ha ido generando un modelo de atención cada vez más sólido, al igual que las clínicas de Quetzaltenango. Los esfuerzos en las ciudades de Escuintla, Retalhuleu, Malacatán, Huehuetenango, Coatepeque, Puerto Barrios, Antigua Guatemala, Cuilapa también contribuyen a la respuesta de pais.

El reto del siglo XXI se centra en el manejo de una enfermedad infecciosa crónica y controlable, que además representa un riesgo incrementado de padecer enfermedades crónicas no trasmisibles, el reto de la adherencia a un tratamiento para toda la vida y mantener los niveles de viremia controlados, para contribuir al control de la epidemia, pues el tratamiento antirretroviral, se ha transformado en una de las principales herramientas de prevención, la retención de las personas en el cuidado y la formación de las nuevas generaciones de cuidadores de los pacientes.

El control final de la epidemia se enfoca ahora en el 2014, en brindar acceso universal al diagnóstico del VIH, asegurando que más del 90% de las personas que se estima viven con VIH en el país, conozcan su diagnóstico y sean referidas a los centros de seguimiento, que al menos 90% de ellos queden ligados y retenidos en seguimiento y cuidado, 90% en tratamiento antirretroviral y 90% de ellos con supresión viral completa: (< 50 copias/ml). El concepto de 90-90-90 para controlar la epidemia para la década 2020-2030, todo un reto en estos tiempos de profunda crisis económica, social y política. Tenemos las herramientas para dar ese paso histórico, eliminar una epidemia, antes de completar 50 años de haberse descubierto.

liston sida

Imagen tomada de: http://photos1.blogger.com/x/blogger2/5098/1223/400/709663/sida.jpg

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