“Id por los genes”

Dr. Juan Pablo Moreira Díaz
Médico Internista y Endocrinólogo Clínico
Hospital Roosevelt

     Es un hecho comprobado que el principio de la vida y de todas sus manifestaciones se encuentra escrito en el código genético, desde los seres unicelulares más primitivos hasta el más evolucionado son capaces de leer y transmitir la información escrita en el mismo para perpetuar su especie.  Esto viene a colación por dos estudios publicados recientemente en The New England Journal of Medicine en los cuales describen que mutaciones en la expresión del gen de APOC3, pueden hacer que las personas que las presentan, manifiesten reducción del riesgo de enfermedad vascular isquémica.

     En el primero de los estudios (1), el grupo de trabajo de triglicéridos y colesterol HDL del proyecto de secuenciación del Exoma Humano del Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre de Estados Unidos, secuenció las regiones codificadoras de proteínas de 18,666 genes en 3,734 personas.  Primero, se determinó si existían mutaciones que se asociaran a los niveles de triglicéridos plasmáticos y luego, se evaluó si la presencia de dichas mutaciones podría asociarse al riesgo de enfermedad coronaria en 110,970 personas estudiadas.  Se encontraron cuatro tipos de mutaciones del gen de la apolipoproteina C3 (APOC3) que se asociaron a niveles bajos de triglicéridos (39% más bajos en los portadores), y a reducciones en los niveles de APOC3 (46% más bajos).  El riesgo de enfermedad coronaria en los portadores de cualquier mutación de APOC3 era 40% más bajo que en los no portadores (OR 0.60; IC de 95%, 0.47 a 0.75; P=4×10-6).

     El segundo estudio publicado en el mismo número de la Revista mencionada (2), dirigido por Berg Jørgensen en Dinamarca, evaluó si los niveles altos de triglicéridos plasmáticos en estado de no-ayuno se relacionaban con aumento del riesgo de enfermedad cardiovascular isquémica, y si las mutaciones de APOC3 que determinaban niveles bajos de triglicéridos en estado de no-ayuno a largo plazo, se asociaban a reducción de riesgo cardiovascular isquémico en la población general.  Para ello utilizaron los datos de 75,725 participantes en dos estudios poblacionales. Los autores reportan que aquellas personas con niveles de triglicéridos de menos de 90mg/dL tenían menos incidencia de enfermedad cardiovascular isquémica que aquellos con niveles mayores de 350 mg/dl (razón de riesgo de 0.40; IC 95%, 0.31 a 0.52).  A pesar de que aún se cuestiona si las lipoproteínas ricas en triglicéridos tienen un efecto causal en la enfermedad coronaria, se proponen mecanismos que ligan a la APOC3, componente estructural y regulador importante de los quilomicrones y las V-LDL, con un incremento en la capacidad aterogénica de dichas moléculas, al afectar la actividad de la lipasa lipoproteica.

     Queda aún mucho camino por recorrer para encontrar la manera de intervenir en la expresión genética y de esa manera, cambiar la manifestación fenotípica en los pacientes, pero considero que el futuro de la medicina está en los genes. ¿Ustedes que opinan?

1. N Engl J Med 2014; 371:22-31
2. N Engl J Med 2014; 371:32-41

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